El Lyme es considerado a día de hoy en España una enfermedad minoritaria, aunque con incidencia creciente. Eso repercute obviamente en la dificultad para acceder a recursos y tratamientos adecuados, sobre todo por la vía pública.
Sin embargo, el problema del Lyme en España va mucho más allá. Actualmente no se contempla el Lyme crónico como una enfermedad real, sí en su fase aguda. La mayoría de médicos que dicen conocer la enfermedad consideran que los cuadros de Lyme crónico corresponden a otro tipo de enfermedades que no tienen el Lyme como origen. En su opinión, el Lyme es una enfermedad a corto plazo y curable de forma sencilla con un régimen de antibiótico que suele consistir en unas pocas semanas de doxiciclina. Nada más lejos de la realidad.
Por si fuera poco, los que hemos estado meses y años visitando médicos, tanto por la vía pública como la privada, hemos podido comprobar que el conocimiento sobre la enfermedad es muy escaso, sobre todo en cuanto a pautas de tratamiento. También está más que comprobado que tanto el Lyme como sus coinfecciones no son nada fáciles de detectar a través de analíticas estándar, arrojando muchos falsos negativos. Solo aquellos médicos que piden pruebas más concretas de tipo inmunitario, como por ejemplo un Tipaje Linfocitario (ILMI), suelen ser los que se empiezan a acercar al diagnóstico final.
Son realmente pocos los que, escuchando al paciente, optan directamente por pedir como mínimo el IGG y el IGM de Borrelia Burgdorferi, ni mucho menos el Western Blot, que para el médico tradicional es la prueba más fiable a la hora de detectar esta infección. Desgraciadamente también son muchos los enfermos de Lyme con pruebas de anticuerpos o Western Blot negativos y que sí tienen Lyme o alguna de sus coinfecciones igualmente.
Esto, como se puede deducir, deriva en situaciones de máxima impotencia para los afectados, que se encuentran una y otra vez con médicos que o bien no saben ayudarles o incluso menosprecian sus síntomas y prefieren derivarlos a especialistas psiquiátricos. Cualquiera que haya luchado no solo contra el Lyme sino contra otras enfermedades minoritarias habrá sufrido lo mismo. Vivimos en un país cuya sanidad funciona realmente bien a la hora de atender casos graves de enfermedades conocidas, como puede ser el cáncer. Pero ese buen hacer desaparece totalmente a la hora de ayudar a los que se salen de la normalidad.
En la práctica, si tienes Lyme en España, al menos a día de hoy, ya te puedes ir olvidando de recibir ningún tipo de atención por la vía pública. Y para los casos más severos, conseguir documentos que atestigüen incapacitación o situación de dependencia debido a esta enfermedad es muy difícil, aunque hay quien lo ha conseguido.
Especialistas de Lyme en España
Nos queda la vía privada, y eso ya sabes qué significa: mucho dinero. La mayoría de los autodenominados expertos de Lyme en España supondrán una inversión considerable para ti, no solo por las visitas sino porque cuando entres en este mundillo comprobarás que todo lo que son pruebas, antibióticos normales o naturales, suplementación, etc., son exageradamente caros. Por si no teníamos suficiente con perder la salud, uno se da cuenta de que también va a perder muchos ahorros y sin ninguna seguridad de que vaya a alcanzar la remisión.
Es por ello que te animo a filtrar muy bien a quién acudes. Seguro que ya te has topado con algunos nombres de especialistas de Lyme en España que se repiten una y otra vez, ya que no son muchos los que reconocen de forma más o menos pública el Lyme crónico como una patología real. En mi experiencia personal y de muchos otros pacientes que he conocido, solo te puedo recomendar dos nombres: Ana María Arnaiz, en Cantabria; y Carmen Navarro, en Madrid. En mi opinión, acudir a cualquier otro especialista en España va a ser una pérdida de tiempo y dinero.
También te recomiendo no casarte con nadie. Si sientes que un médico no te está aportando los resultados que esperabas, no se involucra o no tiene los conocimientos que dice tener, no seas terco. Cambia y sigue buscando aquella persona que te dé la confianza para seguir hacia adelante. En tu búsqueda del mejor especialista debes ser muy exigente, y para ello debes tener en cuenta algunos factores:
- No dejes de formarte: lee, investiga, contacta con otros enfermos, busca páginas especializadas, sobre todo en inglés, métete en grupos de afectados como tú. Si no incorporas este tipo de actividades en tu día a día te va a ser imposible evaluar las propuestas o pautas de tratamiento que te proponga alguien. En mi experiencia los médicos ofrecen tratamientos muy suaves para los casos cronificados, cuando lo más probable es que necesites muchos meses de una combinación potente de antibióticos, como mínimo.
- Sé claro en cuanto a objetivos y tiempos: hay muchos médicos que escurren el bulto a la hora de plantear un tratamiento. Exige claridad en cuanto a qué puedes esperar de la propuesta de tratamiento, en qué plazos, con qué posibles efectos secundarios, qué síntomas deberían mejorar o no antes o después, etc.
- Valora la oportunidad de buscar ayuda en el extranjero: el centro de Europa y Estados Unidos proporcionan una oferta mucho mejor tanto en número como calidad de especialistas en Lyme. Incluso existen diferentes clínicas que ofrecen tratamientos focalizados únicamente en esta enfermedad, aunque es verdad que muchas lo hacen desde el área integrativa o alternativa. Te recomiendo que lo valores desde el primer día, de hecho si pudiera volver a empezar, yo me iría fuera de cabeza.
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye una valoración médica individualizada. Ningún tratamiento —incluidos los antibióticos convencionales y las terapias alternativas que se puedan mencionar— debería iniciarse, suspenderse o modificarse sin la supervisión de un profesional sanitario cualificado.