Un adaptógeno es una sustancia de origen vegetal a la que la fitoterapia atribuye la capacidad de ayudar al organismo a «adaptarse» al estrés físico o psicológico, modulando la respuesta del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal sin un efecto estimulante ni sedante marcado. El término fue acuñado por investigadores soviéticos en los años 60 (Lazarev, popularizado después por Brekhman) y no corresponde a una categoría farmacológica reconocida oficialmente, sino a un concepto de la medicina herbal.
Por qué aparece en protocolos de Lyme
La fatiga crónica y la disfunción del eje adrenal son quejas muy frecuentes entre pacientes con Lyme, sobre todo en fases prolongadas o con PTLDS. Por eso plantas consideradas adaptógenas —rodiola, ashwagandha, eleuterococo, ginseng siberiano— aparecen habitualmente en protocolos integrativos como apoyo sintomático para la energía y el sueño, normalmente en paralelo al tratamiento antimicrobiano, nunca como sustituto.
La evidencia clínica específica en pacientes con Lyme es escasa; la mayoría de estudios disponibles evalúan estas plantas en contextos de estrés o fatiga general, no en infección por Borrelia.