La disbiosis intestinal es un desequilibrio en la microbiota, el conjunto de bacterias, hongos y otros microorganismos que viven en el intestino. En una situación sana predominan los microorganismos beneficiosos, que ayudan a digerir los alimentos, producen vitaminas y entrenan al sistema inmunitario.
Cuando ese equilibrio se rompe, bien porque disminuyen las bacterias protectoras, bien porque crecen en exceso otras como las levaduras, aparecen molestias digestivas como hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento. Entre las causas habituales están una dieta pobre en fibra, el exceso de azúcar, el estrés, algunos fármacos y, sobre todo, los antibióticos.
Relación con el Lyme y sus coinfecciones
El tratamiento de la enfermedad de Lyme suele requerir antibióticos durante meses, y estos no distinguen entre las bacterias que causan la infección y las que protegen el intestino. Por eso la disbiosis es una preocupación frecuente durante y después de la pauta.
Una microbiota alterada también se relaciona con el crecimiento de levaduras, algo que se trata en el apartado sobre Candida. Además, el intestino participa en la eliminación de toxinas y en la respuesta inmunitaria, de modo que su estado puede influir en cómo se toleran los tratamientos y en las reacciones de herx y detox.
Existe también el solapamiento de síntomas: la hinchazón, la fatiga o la niebla mental pueden venir de la disbiosis, de la propia infección o de las coinfecciones, y distinguirlos no es sencillo. Por eso conviene comentarlo con el médico antes de atribuirlo a una sola causa.
Cómo se estudia y se aborda
Se valora con análisis de heces (cultivo o estudios de microbiota) y, en ocasiones, con marcadores como la calprotectina fecal. Estas pruebas son orientativas y sus resultados varían según el laboratorio.
El abordaje habitual combina una alimentación rica en fibra y baja en azúcar con probióticos u otras medidas que decide el médico. Las pautas y dosis dependen de cada persona.
Mi experiencia
En febrero de 2019 me hice un estudio de disbiosis intestinal: Candida spp. salió en 3,6 (referencia hasta 3,5), con lactobacilos y bifidobacterias bajos. Lo cuento solo como dato de mi caso, sin deducir causas: el intestino es una pieza más del cuadro y cada persona es distinta.
¿Qué es la disbiosis intestinal y cómo se diagnostica?
Es un desequilibrio entre los microorganismos del intestino. Se sospecha por los síntomas digestivos y se apoya en análisis de heces, aunque su interpretación no es sencilla y debe hacerla un profesional.
¿Los antibióticos para el Lyme provocan disbiosis intestinal?
Pueden alterar la microbiota, sobre todo en pautas largas, porque afectan también a bacterias beneficiosas. No ocurre igual en todas las personas; si aparecen molestias digestivas, conviene comentarlo con el médico antes de añadir nada por cuenta propia.
¿Se puede confundir la disbiosis intestinal con síntomas de Lyme?
Sí. Hinchazón, fatiga o niebla mental pueden deberse a la disbiosis, a la infección o a las coinfecciones. Por eso es útil anotar cuándo empiezan los síntomas y su relación con la medicación o la dieta.
¿Los probióticos sirven para la disbiosis intestinal durante el tratamiento del Lyme?
A menudo se usan para apoyar la microbiota, pero no todos son iguales ni valen para todos los casos. La elección, la dosis y el momento respecto al antibiótico los debe decidir el médico.
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