Un array genómico (también llamado microarray o chip genético) es una plataforma de laboratorio que permite analizar miles de fragmentos de ADN o ARN de forma simultánea sobre una única superficie sólida, mediante sondas que se unen de manera específica a las secuencias genéticas complementarias presentes en la muestra. Es una tecnología de «alto rendimiento»: en un solo ensayo se puede explorar información genética que, con métodos convencionales, requeriría cientos de pruebas independientes.
Relación con el Lyme y sus coinfecciones
En el ámbito de la enfermedad de Lyme, los arrays genómicos se emplean sobre todo en dos contextos. El primero es la investigación: se han usado para comparar el patrón de expresión génica en sangre o líquido cefalorraquídeo de personas con síntomas persistentes tras un Lyme tratado frente a personas sanas o con cuadros de sintomatología parecida, con el objetivo de encontrar biomarcadores que ayuden a diferenciar estas situaciones. El segundo es el diagnóstico de laboratorio: algunos paneles comerciales tipo array analizan de forma simultánea material genético de Borrelia y de coinfecciones transmitidas por garrapatas (como Babesia, Bartonella, Anaplasma o Ehrlichia) a partir de una misma muestra de sangre. La utilidad clínica y la validación de estos paneles varían mucho según el laboratorio y la tecnología concreta empleada, por lo que conviene interpretarlos siempre junto con la clínica y no como prueba aislada.