La disfonía es cualquier alteración de la voz que cambia su tono, su timbre, su intensidad o su facilidad para producirla. En la práctica se percibe como ronquera, voz áspera, voz “soplada” o débil, cansancio al hablar o cambios bruscos de tono. Cuando la voz desaparece por completo se habla de afonía.
Se origina cuando las cuerdas vocales de la laringe no vibran o no se cierran bien. Las causas más habituales son una laringitis o un resfriado, el esfuerzo vocal, el reflujo gastroesofágico, los pólipos o nódulos en las cuerdas vocales y las lesiones de los nervios que las mueven. Si dura más de dos o tres semanas conviene que la valore un otorrinolaringólogo.
Relación con el Lyme y sus coinfecciones
La disfonía no es un síntoma típico de la enfermedad de Lyme, pero existen casos publicados de parálisis de las cuerdas vocales por afectación del nervio laríngeo recurrente o del nervio vago en personas con neuroborreliosis. Se trata de descripciones aisladas, no de un hallazgo frecuente.
Cuando aparece en el contexto de un Lyme diagnosticado, suele formar parte de un cuadro neurológico más amplio, como los que se describen en la neuroborreliosis. También puede asociarse a alteraciones del sistema nervioso autónomo, como la disautonomía, o a la fatiga intensa que se recoge en la astenia.
Por eso, una voz alterada de forma persistente no debe atribuirse al Lyme sin más: primero hay que descartar causas más comunes (reflujo, lesiones de las cuerdas, tiroides) con una exploración de la laringe. El resto de síntomas y las pruebas decidirán si hay relación.
¿La disfonía puede ser un síntoma de la enfermedad de Lyme?
Es poco frecuente. Hay casos descritos de afectación del nervio vago o del laríngeo recurrente en neuroborreliosis, pero lo habitual es que la disfonía tenga otra causa. Conviene que un especialista examine la laringe antes de relacionarla con el Lyme.
¿Cuál es la diferencia entre disfonía y afonía?
La disfonía es una alteración parcial de la voz (ronquera, debilidad, cambios de tono). La afonía es la pérdida total de la voz audible. Ambas pueden tener las mismas causas, desde una laringitis hasta una lesión nerviosa.
¿Cuándo debo consultar por una voz ronca?
Si dura más de dos o tres semanas, si aparece sin catarro previo, o si se acompaña de dificultad para tragar o respirar. Ante cualquier duda, lo decide el médico, que puede derivarte a otorrinolaringología.
¿Qué pruebas se hacen para estudiar una disfonía?
Normalmente una laringoscopia o videolaringoestroboscopia para ver el movimiento de las cuerdas vocales. Si se sospecha causa neurológica, el médico puede añadir otras pruebas según el resto de síntomas.
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