La acrodermatitis crónica atrofiante (ACA) es una manifestación cutánea tardía de la enfermedad de Lyme, casi exclusiva de Europa, causada específicamente por Borrelia afzelii (la especie de Borrelia predominante en el continente, distinta de la B. burgdorferi sensu stricto más habitual en EE. UU.).
Cómo se presenta
Aparece típicamente meses o incluso años después de la picadura inicial, cuando la infección no se ha tratado. Se manifiesta como una decoloración rojiza-azulada de la piel, casi siempre en el dorso de manos, pies o zonas de extensión de codos y rodillas, que con el tiempo evoluciona hacia una atrofia cutánea (la piel se vuelve fina, arrugada y translúcida, con aspecto de «papel de fumar»). Puede acompañarse de neuropatía periférica en la zona afectada.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico combina la clínica con serología positiva para Borrelia (los títulos suelen ser muy altos en esta fase) y, en casos dudosos, biopsia cutánea. El tratamiento estándar es antibiótico oral —habitualmente doxiciclina durante 3 a 4 semanas, más prolongado que en un eritema migrans no complicado—, ya que la bacteria lleva mucho tiempo establecida en el tejido. La respuesta a antibióticos suele ser buena incluso en fases avanzadas, aunque la atrofia cutánea ya instaurada no siempre revierte del todo.
Fuentes
Stanek G, Strle F. «Lyme borreliosis: a European perspective on diagnosis and clinical management». The Lancet, 2012. Guías de la EUCALB (European Concerted Action on Lyme Borreliosis).