La bilirrubina indirecta (o no conjugada) es la fracción de bilirrubina que circula en sangre antes de ser procesada por el hígado, es decir, antes de unirse al ácido glucurónico para poder eliminarse por la bilis. En una analítica de función hepática se mide junto a la bilirrubina total y la bilirrubina directa (conjugada); la indirecta se obtiene restando la directa de la total.
Relación con el Lyme y sus coinfecciones
Una elevación de la bilirrubina indirecta puede ser un signo de hemólisis (destrucción de glóbulos rojos), algo relevante en el contexto del Lyme porque la coinfección por Babesia, un parásito que infecta directamente los glóbulos rojos, puede producir anemia hemolítica. En estos casos suele observarse, junto a la bilirrubina indirecta elevada, un aumento de la LDH y un descenso de la haptoglobina. Por eso, ante una bilirrubina indirecta alta en un paciente con sospecha de Lyme, conviene descartar babesiosis además de otras causas más comunes como el síndrome de Gilbert.