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Cómo afecta a tus dientes la Enfermedad de Lyme

Redacción RedLyme  ·  8 min de lectura
Ilustración de un diente, representando cómo la enfermedad de Lyme puede afectar a la salud dental
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La enfermedad de Lyme, causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi y transmitida por la picadura de garrapatas del género Ixodes, es la enfermedad vectorial más prevalente en el hemisferio norte. Aunque sus manifestaciones clásicas incluyen artritis, carditis y neuroborreliosis, existe evidencia científica creciente que documenta importantes efectos sobre la salud bucodental. Existen diferentes manifestaciones orofaciales descritas en la literatura científica. Dado que varias de estas —como el dolor facial, la disfunción temporomandibular, la parálisis facial y las neuropatías— pueden llevar al paciente a consultar inicialmente con un odontólogo, el conocimiento de esta relación es fundamental para los profesionales de la salud oral.

Heir & Fein (1996) publicaron en el Journal of Orofacial Pain uno de los primeros trabajos específicos sobre la enfermedad de Lyme en el contexto odontológico, destacando que sus manifestaciones clínicas pueden incluir dolor facial y dental, parálisis del nervio facial, cefalea, dolor en la articulación temporomandibular y dolor en la musculatura masticatoria, y que los dentistas deben estar preparados para reconocerlas.

Manifestaciones orofaciales – Evidencia Científica

Dolor orofacial y neuropatías

Una revisión sistemática publicada en el Journal of Dental Hygiene (Bradshaw et al., 2021) analizó 12 artículos que reunían datos de 951 pacientes con enfermedad de Lyme. Los resultados identificaron ocho manifestaciones orofaciales principales, siendo las más frecuentes la parálisis facial (42,5 %), la artralgia temporomandibular (42,0 %) y la cefalea (39,5 %). También se documentaron alteraciones del gusto (11,0 %), rigidez cervical (13,6 %), dolor cervical (7,5 %), dolor de garganta (3,0 %) y eritema migratorio en región cervicofacial (5,2 %).

Desde el punto de vista neuropático, un caso clínico publicado en el Journal of Endodontics (Mello, Peters & Lee, 2020) documentó cómo una neuropatía causada por la enfermedad de Lyme puede simular fielmente el dolor dental de origen pulpar, incluyendo sensibilidad a la percusión y dolor espontáneo, lo que puede llevar a tratamientos dentales innecesarios como endodoncias o extracciones. Este fenómeno, conocido como dolor dental no odontogénico, representa un desafío diagnóstico importante.

Igualmente, Young, DeKlotz & Reilly (2010) describieron el síndrome de boca ardiente como una manifestación infrecuente pero documentada de la enfermedad de Lyme, vinculada a la afectación neurológica producida por la bacteria.

Articulación temporomandibular (ATM)

La artritis es una de las manifestaciones tardías más comunes de la enfermedad de Lyme, afectando hasta al 60 % de los pacientes no tratados. La ATM, como cualquier articulación sinovial, es susceptible de verse involucrada en este proceso inflamatorio. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Medicine (Osiewicz et al., 2019) analizó la prevalencia de trastornos temporomandibulares en pacientes con enfermedad de Lyme, encontrando una alta frecuencia de dolor articular y muscular dependiente de la función, y concluyendo que la borreliosis de Lyme debe considerarse en el diagnóstico diferencial de los trastornos temporomandibulares.

Xerostomía y alteraciones salivales

La infección por B. burgdorferi puede afectar el sistema nervioso autónomo, lo que repercute directamente en la función de las glándulas salivales. La reducción del flujo salival (xerostomía) es una manifestación reconocida de la enfermedad de Lyme, y sus consecuencias sobre la salud oral son considerables: aumento del riesgo de caries, periodontitis, candidiasis oral, dificultad para masticar y tragar, y alteraciones del sabor. Adicionalmente, el tratamiento antibiótico prolongado con tetraciclinas —primera línea terapéutica en la enfermedad de Lyme— puede alterar el microbioma oral, potenciando el crecimiento de bacterias cromogénicas y aumentando el riesgo de infecciones secundarias.

Pérdida ósea alveolar y enfermedad periodontal

Quizás uno de los hallazgos más relevantes para la odontología proviene de la investigación básica. Un estudio publicado en la revista Infection and Immunity (Infection and Immunity, 2017) demostró por primera vez que B. burgdorferi puede infectar el tejido óseo en modelos murinos e inducir pérdida ósea trabecular. Sorprendentemente, este fenómeno no se debió a un aumento de la resorción ósea mediada por osteoclastos, sino a una reducción en la formación ósea por inhibición de la osteoblastogénesis, es decir, menor producción de células constructoras de hueso.

Este mecanismo tiene implicaciones directas para la salud periodontal, ya que el hueso alveolar que rodea y sostiene los dientes podría verse comprometido sistémicamente. Dado que el B. burgdorferi pertenece al mismo grupo de bacterias espiroquetas que las implicadas en la enfermedad periodontal grave (como Treponema denticola), se ha postulado que comparte mecanismos de activación de la respuesta inflamatoria sistémica que podrían acelerar la progresión de la periodontitis en pacientes susceptibles.

Ilustración de un diente con líneas de dolor, representando el dolor dental o infecciones asociadas a la enfermedad de Lyme

Pulpitis e infecciones dentales

Se ha propuesto que la bacteria puede alcanzar los tejidos dentales a través del torrente sanguíneo, estableciéndose en los túbulos dentinarios y en la pulpa dental. Esto podría dar lugar a episodios de pulpitis (inflamación de la pulpa) con dolor sin causa odontológica aparente. Aunque la evidencia directa en humanos es limitada, esta hipótesis está respaldada por la capacidad documentada de la espiroqueta para diseminarse a múltiples tejidos, incluyendo el tejido óseo.

Parálisis facial periférica

La parálisis facial es una de las manifestaciones neurológicas más características de la neuroborreliosis. Afecta principalmente al nervio facial y puede presentarse de forma bilateral en algunos casos, lo cual es excepcional en otras causas de parálisis facial periférica. Su aparición puede llevar al paciente a consultar con el dentista ante la percepción de que el problema tiene origen dental o muscular. La revisión sistemática de Bradshaw et al. (2021) la identificó como la segunda manifestación orofacial más frecuente en su muestra.

Síndrome post-tratamiento y complicaciones dentales

El síndrome post-tratamiento de enfermedad de Lyme (PTLDS, por sus siglas en inglés) se caracteriza por la persistencia de síntomas —fatiga, dolor articular y muscular, alteraciones cognitivas— durante meses o años tras completar la antibioticoterapia. En el contexto dental, este síndrome tiene implicaciones relevantes: los pacientes con PTLDS pueden experimentar exacerbaciones del dolor sistémico tras procedimientos invasivos como extracciones o cirugía periodontal, lo que dificulta el manejo postoperatorio. Algunos casos documentados sugieren que procedimientos dentales como la extracción de piezas dentales pueden desencadenar o agravar síntomas en pacientes con enfermedad de Lyme no controlada [8].

Diagnóstico diferencial

Dado que múltiples manifestaciones de la enfermedad de Lyme —dolor facial, trismus, sensibilidad dental— pueden simular patología odontológica, los profesionales de la salud dental que ejercen en zonas endémicas deben incluir esta enfermedad en su diagnóstico diferencial. La anamnesis debe incluir preguntas sobre actividades al aire libre, picaduras de garrapata y síntomas sistémicos compatibles.

Tratamiento dental en pacientes con Lyme activo

Existe evidencia preliminar de que procedimientos invasivos (endodoncias, extracciones, cirugía periodontal) podrían movilizar bacterias presentes en los tejidos y provocar una diseminación o exacerbación de la infección. Por ello, se recomienda consulta con el médico tratante antes de realizar procedimientos de alto riesgo en pacientes con enfermedad de Lyme activa o PTLDS.

Antibioterapia y microbioma oral

El tratamiento estándar con doxiciclina altera el microbioma oral, pudiendo facilitar la aparición de candidiasis oral, tinción extrínseca de los dientes (especialmente problemática en niños tratados con tetraciclinas en dentición primaria) y mayor susceptibilidad a caries. La clorhexidina y los probióticos pueden ser recursos útiles para mitigar estos efectos.

Manejo del dolor postoperatorio

Los pacientes con PTLDS pueden presentar umbrales de dolor alterados y mayor dificultad para controlar el dolor postoperatorio, requiriendo planes analgésicos individualizados.

Limitaciones de la evidencia disponible

Es importante destacar que la investigación sobre la relación entre enfermedad de Lyme y salud dental aún está en una fase incipiente. La revisión sistemática de Bradshaw et al. (2021) identificó únicamente 12 artículos de calidad suficiente publicados en 25 años, y ninguno provenía de revistas odontológicas especializadas. La mayoría de los estudios son observacionales, carecen de grupos control adecuados y se basan en poblaciones de EE. UU., siendo escasos los datos europeos. Los mecanismos causales exactos entre la infección por B. burgdorferi y la patología dental siguen siendo materia de investigación.

Ilustración de un libro abierto con una lupa, representando la revisión científica de la evidencia sobre Lyme y salud dental

Referencias

Redacción RedLyme
Contenido informativo. No sustituye una consulta médica.
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Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye una valoración médica individualizada. Ningún tratamiento —incluidos los antibióticos convencionales y las terapias alternativas que se puedan mencionar— debería iniciarse, suspenderse o modificarse sin la supervisión de un profesional sanitario cualificado.