Antibióticos betalactámicos (penicilinas, cefalosporinas, ceftriaxona, amoxicilina)

Los antibióticos betalactámicos son una amplia familia de fármacos —que incluye las penicilinas (como la amoxicilina o la ampicilina) y las cefalosporinas (como la ceftriaxona o la cefuroxima)— caracterizados por compartir un anillo betalactámico en su estructura química. Actúan inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana, lo que provoca la muerte de la bacteria (son bactericidas). Junto con las tetraciclinas, son la base del tratamiento antibiótico convencional de la enfermedad de Lyme.

Uso en la enfermedad de Lyme

Dentro de esta familia, la amoxicilina es uno de los antibióticos orales de primera línea para el Lyme temprano (localizado o diseminado), especialmente en personas para las que la doxiciclina no es adecuada, como niños pequeños o mujeres embarazadas. La ceftriaxona, una cefalosporina de tercera generación que se administra por vía intravenosa, se reserva habitualmente para formas más avanzadas o graves, como la neuroborreliosis (afectación del sistema nervioso) o la artritis de Lyme que no responde al tratamiento oral. Otras cefalosporinas orales, como la cefuroxima axetilo, se usan también como alternativa en el Lyme temprano.

Precauciones

El principal riesgo de este grupo es la alergia: quienes tienen alergia confirmada a la penicilina deben informar a su médico, ya que existe cierto riesgo de reacción cruzada con las cefalosporinas, aunque es menor de lo que se pensaba antiguamente. Al iniciar el tratamiento puede producirse una reacción de Jarisch-Herxheimer —un empeoramiento temporal de los síntomas por la liberación de componentes bacterianos al morir las espiroquetas— que no debe confundirse con una alergia al fármaco. El uso prolongado de ceftriaxona intravenosa, en particular, se ha asociado a la formación de barro biliar (pseudolitiasis), por lo que un tratamiento extendido requiere seguimiento médico.